¿Dónde están las respuestas…?

A lo largo de este año y quizá un poco atrás del tiempo a través de las terapias que doy, de lo poco que leo en el periódico y también de los otros medios de comunicación como son las redes sociales o las series y programas en TV me he percatado y con tristeza lo menciono que como seres humanos en general y como humanidad estamos en decadencia. Todo esto me hizo cuestionarme ¿qué está pasando? ¿por qué estamos tan desconectados, tan enojados, tan alejados de nosotros mismos?

Aunado a todo lo anterior, el fin de semana en un momento de descanso y de relax vi una serie en la televisión en la que su contenido me hizo espantarme y no por la violencia, las expresiones verbales que usan o las escenas sexuales que muestran, sino por la desconexión de la persona con su propio ser interior. No quiero mencionar el nombre de la serie, porque creo ello no es importante; sin embargo, a groso modo, te puedo decir que las principales protagonistas de la serie son mujeres, de edades desde adolescente hasta mujeres maduras de 50 y 60 años.

 

Todas de alguna forma a través de las historias de cada una de ellas, se cuestionaban su sexualidad a pesar de ser casadas o tener hijos o ser solteras y sin pareja. Las más jóvenes rechazaban su periodo menstrual, haciendo alusión a lo incómodo, molesto, innecesario de esa etapa de vida; otras a pesar de ser de sexo femenino, se mostraban incómodas con esta situación. Se y no estoy juzgando las preferencias sexuales de las personas, se también que la etapa de adolescencia, es justo eso, adolecer de algo y que ese adolescente está en la búsqueda de su propia identidad y ese camino lo lleva a probar quizá el alcohol, las drogas, el sexo, la moda, la comida, las amistades y a buscar pertenecer o encajar en grupos, incluso hasta en la familia. Sé que todos, absolutamente todos en alguno momento de nuestra vida pasamos por el camino de encontrar el lugar a dónde pertenezco, y saber quién soy. Es en el transcurso de la vida que nos vamos perdiendo y encontrando, sé también que cada uno de nosotros tenemos procesos, procesos de duelo, procesos en donde buscamos claridad ante una decisión que queramos tomar, sé que hay momentos de tristeza, de dolor, de felicidad, sé que todas esas altas y bajas, esos errores y aciertos forman parte de la vida y es en ellos cuando los procesamos a través de un medio racional y emocional que nos podemos perder y derrumbar, o bien, salir avante y renovados con una nueva perspectiva de vida. Sé que la vida es justo eso y sé también que nuestras creencias o patrones de vida nos alejan o acercan a encontrar quiénes somos. También sé y estoy convencida que independientemente de qué camino quieras caminar o qué camino te hayan enseñado tienes que detenerte a preguntarte y cuestionarte en dónde estoy, quién soy, hacia dónde voy y muchas preguntas más…

Después de terminar de ver la serie me quedé demasiado confundida, le preguntaba a mis guías y maestros espirituales, así como a mí misma si eso que veía en la TV era normal, si eso es lo que los seres humanos estamos viviendo y si eso estaba bien, si mis ideas, mis cuestionamientos eran correctos, verdaderos o sólo estaba juzgando una serie de TV o la forma de ser de las personas.

Es importante también decir que recordé una paciente que la habían terminado en su relación de pareja y que esa situación la había dejado con culpa, ira y que el sentimiento hacia ella misma era de no valgo, no soy, no encajo, no merezco, no puedo, en fin, un sentimiento y emociones de derrotismo y de para qué sirve vivir la vida si al fin y al cabo no estoy dónde quiero y cómo quiero estar.

Tanto mi recuerdo de esa paciente como la serie de TV o como los diversos problemas que aquejan a las personas me hicieron entender y comprender que el decirme a mí mismo tantas cosas negativas o buscar a través de mi sexualidad, de mis amistades quién soy, son una señal que estoy en la búsqueda de mí mismo, pero no sé entender que eso que está pasando en mí, es una señal y que es el comienzo para buscarme, sanarme y resolverme.

Como te mencioné al principio de este artículo, la humanidad y los seres humanos en general estamos en decadencia y no en decadencia por tener cuestionamientos o problemas a resolver sino porque cada vez más no sabemos quiénes somos y buscamos guías o maestros con personas no calificadas, con personas que no están resueltas, con personas más confundidas que nosotros mismos, con personas, empresas o medios que sólo buscan el control para que tú te pierdas en el alcohol, en la moda, en el dinero y sólo busques placeres momentáneos, efímeros y de esta manera te puedan manipular a través de series de TV, de un consumismo extremo, de miedo…

Con todos esos cuestionamientos y con las personas que atiendo a través de mis terapias, de mis cursos, o de los casos que escucho por amigos, familia, etcétera me doy cuenta que sí, TODOS TENEMOS COSAS QUE RESOLVER y que como te decía unos renglones antes, todos tenemos procesos y etapas de vida que sanar, todos en algún momento de nuestra vida sentimos y pensamos lo peor de nosotros, todos buscamos en diferentes etapas de nuestra vida nuestra identidad y nuestro lugar de pertenencia, y me queda claro que eso forma parte del proceso, pero ese proceso podrá ser resuelto en la medida que busques las respuestas en el lugar adecuado y con la gente adecuada.

¿Pero y dónde encuentro las respuestas?

Las respuestas a toda mi confusión sobre la serie de TV o ante las dudas que pueda tener de mi o de mis procesos o ante cualquier cuestionamiento de sexualidad, de identidad, de pérdida de salud, de una pérdida de una pareja, de problemas financieros o económicos, o de algún “x” momento que estés viviendo; las respuestas sólo las encontrarás en un solo lugar: EN EL INTERIOR DE TI MISMO, ES DECIR, EN TU CORAZÓN.

Ahora bien, cómo accedo a ese corazón. Lo primero es dejar el drama y escucharte a ti mismo en calma y tranquilidad: qué me digo, cómo me lo digo, cuáles son mis creencias, mis pensamientos, mis sentimientos y emociones ante esa situación que estoy tratando de resolver y sanar. Hazte todas las preguntas necesarias para darle luz a tu caso. Tal vez las respuestas no lleguen al instante, pero cuando lanzas la pregunta al corazón, la respuesta llegará. ¡Se paciente! Debes estar atento, porque el corazón susurra, habla tan sutilmente que si gritas, te juzgas o estas fuera de ti; nunca las escucharás.

¿Puedo pedir ayuda? Claro que sí, el camino no es solo. Busca a una persona que sea coherente y congruente y con la que tu corazón VIBRE. Es importante decir, que esa persona es posible que tenga o haya tenido problemas; y los problemas no son los importantes, sino cómo lo haya resuelto y cómo ese amigo, especialista o terapeuta muestre en el interior y exterior de su vida, la calma, la paz, la abundancia, la congruencia, pese a las circunstancias que haya vivido.

Los terapeutas, amigos que quieren ayudarte no te van a decir lo que tú quieras escuchar; TE VAN A CONFRONTAR, y es en ese o esos cuestionamientos dónde tú vas a empezar a encontrar la luz; siempre y cuando estés abierto a escuchar sin juzgarte o excusarte, a rendirte, a soltar, a cambiar de perspectiva, a ver y sentir la vida de una manera diferente; es decir, DISPUESTO A TRANSFORMARTE.

Todo proceso lleva un tiempo, no quieras resolver tu vida de un minuto a otro y más si en ese minuto no cambiaste nada. Debido a la TV, a los medios, etcétera buscamos apretar un botón, tomar una pastilla, usar medios tecnológicos para tener respuestas y conclusiones inmediatas. Tu vida no es una sopa instantánea que la metes al horno de microondas y en 15 segundos esté lista. La vida conlleva tiempo, conlleva paciencia, amor, disciplina, entrega, confianza y muchas cualidades más que harán que te encuentres a ti mismo para que ya no busques encajar, pertenecer a un lugar, a una moda o a personas que te dirán eres lo máximo para después perder la fe, la esperanza y amor en ti mismo.

El camino para encontrar las respuestas debe ser flexible, es decir, tener la opción de decir me equivoqué, no era lo que estaba buscando. Es probar como cuando cambias de peinado y decir no me gustó, para mi siguiente corte, haré esta otra modificación…

Si el camino o la respuesta que elegiste o decidiste tomar te hace sentir vacío, enojado, culpable, molesto, triste, o cualquier otro sentimiento que te demerite en lugar de hacerte sentirte feliz, en calma, inspirado o con alguna mejoría en ti es que ESA NO FUE LA RESPUESTA de tu interior.  Deberás volver al corazón y comenzar de nuevo. Recuerda todo es un proceso y los procesos con llevan prueba y error, ajustes, pulido de detalles. No te rindas, ya que, al cuestionarte y tomar un camino, aunque en el proceso no haya sido el que creías te iba a llevar a tu objetivo, no significa que tengas que volver al drama y sacrificar todo lo que has hecho.

Crecer espiritualmente no es moda, es una forma de vida que te llevará siempre a estar en contacto contigo, a siempre buscar encontrar las respuestas en el corazón.

Para concluir con este artículo, es importante decir que siempre debes cuestionarte y cuando no te sientas contigo mismo cómodo, amado, aceptado y quieras buscar en el afuera, ya sea a través de personas, grupos, modas, las respuestas que sólo están en tu corazón o en tu interior; te perderás y llegarás a hacer quizá las cosas más locas por querer buscar tu identidad y tu individualidad. Obsérvate sin juzgarte, ya que, si te criticas, tu autoestima o tu valor personal podrá llegar abajo del suelo y te costará mucho trabajo salir adelante.

Nuevamente vuelvo a decirte que las respuestas SÓLO ESTÁN EN TU INTERIOR y tu trabajo es acceder a ese corazón, sin importar, tu edad, profesión, religión, cultura o educación. Busca ayuda, ayuda sana y congruente en un terapeuta, en un curso, en un libro; poniendo en práctica todo lo aprendido y teniendo después el soporte emocional y psicológico para poder resolver tus dudas que surjan en el camino.

Terminaré citando a San Francisco de Asís con parte de la oración casi por todos conocida. Esta oración es una herramienta, para mi forma de ver las cosas, como la solución espiritual a todo problema: sea de identidad, de pertenencia, emocional, económico, de salud, o cualquiera que te aqueje.

La oración dice así:

“Señor, hazme un instrumento de tu paz,

Que donde haya odio, siembre yo amor;

Donde haya ofensa, ponga Yo perdón;

Donde haya duda, ponga Yo fe;

Donde haya desesperación, ponga Yo esperanza;

Donde haya oscuridad, ponga Yo luz, y

Donde haya tristeza, ponga Yo alegría”.

Cuando perdonas y te perdonas, cuando amas y te amas, cuando a pesar de la oscuridad que estés viviendo o del problema que quieras resolver, buscas en tu INTERIOR O EN TU CORAZÓN LA LUZ, EL PERDÓN, LA ALEGRÍA, EL AMOR, LA ESPERANZA, LA PAZ O LA FE; ENCONTRARÁS TODAS LAS RESPUESTAS.

¡Ya sabes dónde encontrar las respuestas! Sólo tienes que escuchar y sentir tu corazón.

Con todo mi cariño

Yeyetzi Cárdenas

 

 

 

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